El Real Madrid, que con el 0-1 luchó contra el frío para mantener el resultado de 0-1, gol marcado por Cristiano Ronaldo en el minuto 28 de juego, se quedó helado en el 93 con el gol de CSKA de Moscu, marcado por Wernbloom, cuando el colegiado holandés, Björn Kuipers, tenía el silbato en la boca para pitar el final del encuentro, constatando como todo su trabajo para mantener el marcador se iba abajo.